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El primero es el que vale

El primero es el que vale

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Un amigo tiene una especial fijación con el primer disco que lanza una banda o un artista. En una conversación que tuvimos hace unos años, en mayo del año 2000, me dijo que el primer disco, es la muestra de todo lo que se puede hacer. Un segundo, un tercero, un cuarto y otros, suelen caer en lugares comunes; suelen además ser condicionados por la banda, el mercado, el sello, el público, las frases que se repiten: este disco es el mejor de nuestra carrera, sin duda, es un gran esfuerzo y otros argumentos ya conocidos.Muchas veces me detenido a buscar cómo fueron estos primeros momentos de alguien; los mismos que pueden ser equivalentes a los bríos de un caballo que por una pradera busca recorrer con su cabalgar. Las ansias, las declaraciones, el entusiasmo, las ganas de correr, de saltar obstáculos y de levantarse rápidamente si se cae.

Al fin de cuentas, ese primer impulso determina mucho de lo que viene después como manifestación propia de una identidad artística, un proceso que se comienza  o algo que se desea. Y de este modo, quiero presentar algunos ejemplos de esa primera vez.

Creo, eso si, que no tiene nada que ver con aquello que se dice de que no hay segundas oportunidades para causar una primera impresión. Esto es lo que es; es así y ya.

U2 (Boy, 1980)

No está demás, el mesianismo y la vocación redentora de Bono, estaban lejos de aparecer. U2 quería tomarse el mundo con canciones que fueran himnos. Tres décadas después, un poco de pelo menos y unas cuantas giras y unos ceros de más en la cuenta bancaria, esto es lo que recordamos:

R.E.M. (Murmur, 1983)

Los años universitarios fueron cruciales para esta banda, que había crecido con el deseo de llegarle a un público global, capaz de entender sus cuestionamientos humanos, sociales y personales ante una aldea no globalizada.

Madonna (Madonna, 1983)

Patrona, líder, mujer que ha hecho de su nombre, marca, tendencia, religión, amor odio, sexo, baile, creció con el ambiente de Nueva York de comienzos de los ochenta. Cuenta la leyenda que llegó a la ciudad con solo 26 dólares a buscar un futuro como bailarina. Y así era como brillaba en sus inicios.

Pet Shop Boys (Please, 1986)

Síntesis, elegancia, pop y moda. Qué cosas tan simples, pero tan difíciles de combinar; pero no cuando los Pet Shop Boys comenzaron y lanzaron su primer disco. Lo que vino luego, no fue mantener la calma.


The Stone Roses (The Stone Roses, 1989)
Los peinados no estaban prefabricados, hacían parte de la naturaleza humana de estos jovencitos de Manchester. Lo que vino después, mejor se rastrea en las discotecas y el ánimo rock que se huele.

Daft Punk: (Homework, 1996)

Música house que ha educado a dos generaciones enteras. Incendiario, caliente, sensual y sexual; un disco que nos trajo al mapa a este proyecto francés y que se quedó con nosotros.

 

DJ Shadow: (Entroducing, 1996)

Un disco que marcó la pauta en el uso de los samples y fuentes sonoras. Algo que difícilmente se podría repetir en estos tiempos; pero que se hizo y dejó una huella que aún suena.

Franz Ferdinand (Franz Ferdinand, 2004)

Escocia siempre tiene grupos que sorprenden. Personajes que dejan alguna huella. Dicen que por cada diez bandas inglesas que luchan por sobrevivir, hay una banda escocesa que se destaca. Y aquí se comprueba.

MGMT (Oracular Spectacular, 2008)

La dupla que de Nueva York, ha querido tomarse el mundo con la psicodelia, con las ganas de dejar en claro que el mundo los necesita (pero no los compra), está también aquí.

 

FKA Twigs. (LP1. 2014)

Ritmos rotos, una voz aislada, un grito cortado…y un efecto sin par.

 

Y si, esperemos que haya otros discos debut que nos hagan seguir sintiendo emociones de aquella primera vez.

José Enrique Plata Manjarrés
José Enrique Plata Manjarrés
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